“…ni la imaginación ni los sentidos nos asegurarían de nada si no
interviniera el entendimiento.”
Discurso
sobre el Método (1637) (1)
Pudimos haber iniciado estas
Indagaciones con cualquier otra, de entre las muchísimas citas posibles; de
hecho, en el mismo Discurso
Cartesiano existen frases mucho más famosas, como: “Pienso, luego existo”, “las cosas que concebimos muy clara y
distintamente son todas verdaderas” ó “no
hay cosa tan lejana que a ella no pueda llegarse ni tan oculta que no pueda ser
descubierta.”(ibídem) la cual es una de mis favoritas porque parece
habernos dotado de una posibilidad superior(2). Decidimos
inclinarnos por esta cita, profundamente influenciados por el trabajo de la
profesora Jaimes (2012)(3), quien nos entrega una lectura precisa de
la influencia cartesiana para la epistemología moderna(4),
específicamente dentro de lo que se conoce como racionalismo(5). Lo
cierto es, que el Discurso de
Descartes cambiaría por completo, no sólo la epistemología, sino también la
forma de ver la vida, aunque hoy en día mucho del enfoque se considere en
desuso. Pero, realmente, ¿podemos establecer cómo llegó Descartes a esta cita?
(la cita que hacemos y la cita con el conocimiento de la idea). Indaguemos a
ver cómo nos va…
Partiremos (en un sentido un poco
inverso) con Harré (2005), quien nos refiere lo siguiente:
“Desconocemos qué es lo que provocó en concreto su rebelión
intelectual, pero el hecho es que no tardó en confesarse deseoso de no aceptar
mas verdades que la que fuese capaz de aprehender de forma clara y distinta por
medio de la reflexión sobre su propio estado mental, o bien mediante el estudio
del mundo material.”(6)
René Descartes estudió en un reconocido
colegio Jesuita(7). En éste aprendió idiomas, matemáticas puras y
aplicadas, biología, física y filosofía. Luego asistió a la Universidad de
Poitiers. Descartes explica las vivencias de su proceso de aprendizaje en la
primera parte de El Discurso. Es
difícil pensar que, en la época medieval(8), un individuo por mas
virtuoso que sea, provocara una revolución
científica(9) desde el seno de una escuela ortodoxa. Cuando
Descartes comenta esta etapa, indica que, a pesar de todas las concepciones que
él consideraba contradictorias o banas, nunca abandonaría el entusiasmo por
estudiar (sobre manera, matemática y teología), pero confiesa que en cuanto se
libertó “…de la tutela intelectual…”
de sus maestros, deja los libros y se dispone a viajar. Con sus viajes, buscaba
vivencias y enseñanzas que le ayudaran a comprender el mundo; sin embargo,
después de tanto viajar según dice, adoptó la convicción de estudiar en su
interioridad empleando todas las “…fuerzas
espirituales en elegir los caminos…” a seguir en su búsqueda (así lo indica
en El Discurso). De ésta manera y con
el proceso descrito, Descartes llega a su Método.
No está del todo claro qué tanto
pudo haber observado Descartes en sus viajes. De hecho, según lo que el autor de El Discurso explica, tuvo que hacerse de
una “Moral Provisional”(10)
que no afectara su juicio, para aprehender todas las vivencias y
costumbres posibles. Durante los años en los cuales viajó Descartes, el
Renacimiento (como movimiento) se había hecho presente en toda la escena
artística europea. En la filosofía renacentista jamás se tocarían los temas que
éste abordaría en su Método, por lo
cual no es posible sospechar sobre la influencia de una filosofía
pre-cartesiana en él. Sin embargo, tanto en la etapa de formación académica
como en la de sus viajes, ya la concepción del trabajo geométrico renacentista,
probablemente se había hecho ineludible para los estudiosos. La idea de la perspectiva
en la arquitectura renacentista influyó profundamente en los trabajos de un
importante, pero no tan reconocido, contemporáneo de Descartes: el también francés
Gerárd Desargues(11). A pesar de que está demostrada la constante
comunicación entre los dos gigantes, tampoco podemos vincular una influencia
comprobable de alguno en el otro.
Todas nuestras sospechas quedan
insubsistentes al darle continuidad a la lectura de El Discurso. Descartes aplica una analogía de pensamiento
comparándolo con la construcción de un edificio desde dos situaciones
diferentes: el primero construido a partir de unas ruinas, y el segundo
construido con planificación desde la nada (también usa el ejemplo de poblados
improvisados vs. planificados), y nos indica que él debió consumar su proceso
desde la nada para gozar de mayor armonía y belleza en su reflexión (ya que las
ruinas siempre afectaban la edificación), para lo cual, debió “vaciarse” de
alguna manera, prescindiendo de todo el conocimiento que había acumulado hasta
ese momento. Por difícil que parezca este ejercicio, éste genio ya había
abordado la conducción de su pensamiento en una obra no publicada en su
momento, que se conoció como Reglas para
la dirección de la mente(12), profundizando su abstracciones en Meditaciones Metafísicas, su otra gran
obra posterior a El Discurso sobre el Método
y continuadora de lo planteado en éste (sobre todo de la cuarta parte).
El fundamento cartesiano de
filosofar propone cuatro preceptos o reglas inquebrantables. “El primero de estos preceptos consistía en
no recibir como verdadero lo que con toda evidencia no reconociese como tal” (El Discurso, Ob cit), de tal manera que
no era admisible la menor duda de algo, para no ser descartado(13) ese
algo como no verdadero (o de verificabilidad pospuesta). Así, llegaría la Duda Cartesiana o duda sistemática que prácticamente
cambiaría el mundo. Heidegger, citado por Jaimes(14), nos diría muchos
años después, que con Descartes “La
filosofía a su vez, llegó así al convencimiento de que la duda debe estar en el
comienzo de la filosofía, es decir, la reflexión sobre el conocimiento mismo y
su posibilidad”. La reflexión sobre la duda en Descartes, genera un aporte
fundamental para la humanidad, un subjetivismo o una subjetividad, que prácticamente
desmoronará “la certeza de un orden
universal determinado por la Providencia divina”(15). Estos
profundos aportes, nos acercan un poco más a la cita, pero aún nos resta algo vital…
La primera regla del Método hace que el filósofo dude de ¡absolutamente
todo! porque percibe la posibilidad de que nuestros sentidos nos engañen. Pero,
el hombre (Descartes) se da cuenta de algo enorme cuando confiesa: “noté que si yo pensaba que todo era falso,
yo, pensaba” (El Discurso, ob cit). Y entonces, viene la máxima expresión
cartesiana: “Pienso, luego existo”,
considerando que, si pensaba que todo era falso, igual estaba pensando. De ahí
parte hacia ideas superiores, desarrollando un pensamiento que calificó de
perfecto y contentivo de la misma piedra angular que acababa de deducir, para establecer
las concepciones de Dios y de El Alma. Dice Descartes que para conocer a Dios
hay que elevar el pensamiento “…más allá
de las cosas sensibles…”, es decir, de las cosas que podemos percibir a
través de los sentidos humanos, e indica además que “Las ideas de Dios y del alma nunca han pasado por los sentidos”
(como han de suponer, estas referencias también son de El Discurso). Estas ideas no podrían definirse sólo con los
sentidos, son superiores para el filósofo, y concluye que, de manera recíproca,
los sentidos tampoco estarían en capacidad de definir algo por sí solos; de
allí que, inmediatamente acote: “ni el
sentido de la vista ni el del oído, ni el del olfato nos aseguran por sí solos
de sus respectivos objetos; ni la
imaginación ni los sentidos nos asegurarían de nada si no interviniera el
entendimiento”, llegando así, a la cita.
El trabajo de Descartes seguirá
desarrollándose, con el referido entendimiento o la razón como eje fundamental. Esto lo llevará a ser llamado Padre
de la Filosofía Moderna y de la Geometría Analítica. Su trabajo unificará
visiones filosóficas y matemáticas, y será elevada por Newton al nivel más alto
que se haya previsto. Las herramientas mecanicistas, geométricas y filosóficas
del autor de El Discurso seguirán empleándose
por la humanidad durante muchas generaciones. En lo personal, no podría
asegurar que el filósofo se “vació” totalmente y empezó de cero, pero con él,
podríamos marcar un tiempo cero en la concepción de la ciencia y en nuestra
concepción del mundo actual. También considero que debemos abordar el trabajo
cartesiano, al emplearlo como herramienta de trabajo, con sumo cuidado, ya que
a pesar de su poderoso aporte y de la dependencia que poseemos de los trabajos
que se originaron a partir de su Método,
también debemos saber identificar sus limitaciones, ya entrado el Siglo XXI. La cita, nos deja con la
noción de la razón como poder, donde pudimos marcar la importancia del ser que
piensa, siendo ésta cita una de las que cambió el mundo, definitivamente…
Notas:
(1)
“El Discurso sobre el Método apareció por
primera vez en Leyden, en 1637”. En: Descartes, R. (2004 reimpr.). El Discurso sobre el Método. Bogotá:
Gráficas Modernas.
(2)
“Descartes se convertirá en el portavoz de siglo
XVII de que los misterios de la naturaleza son transparentes a la razón… …La
Obra de Descartes sirvió de base filosófica al trabajo de Newton (1624-1717),
quien entregó al mundo la posibilidad de reducir a fórmulas matemáticas exactas
las leyes fundamentales de la naturaleza”. En: Jaimes, R. (2012). Origen y destino del conocimiento
científico. Caracas: Fondo editorial Trópycos.
(3)
Jaimes (ob cit), lo cita de la siguiente manera:
“…ni la imaginación de los sentidos pueden asegurarnos de que sea cierta alguna
cosa sin la intervención del entendimiento” citando una traducción de 1978 de
El Cid Editor, en Caracas.
(4)
Debemos cuidarnos de caer en la imprecisión de
indicar que Descartes escribió trabajo alguno sobre epistemología, ya que ésta
rama no se concibió como tal, sino años más tarde. Sin embargo, para los efectos
de estudio actuales, El Discurso es definitivamente sinónimo del inicio de la
epistemología moderna.
(5)
“Se denomina racionalismo (de ratio = razón) aquella
posición epistemológica que ve en el pensamiento, esto es, en la razón, la
fuente principal del conocimiento humano”. En: Hessen, J. (1994). Teoría del conocimiento. Bogotá:
Panamericana. El principal representante del racionalismo es René Descartes,
según lo indica Ríos, J. (2007). Epistemología.
Bogotá: Usta. Jaimes (ob cit) describe de manera precisa la influencia cartesiana en ésta corriente.
(6)
Harré, R. (2005). Mil años de filosofía. Ciudad de México: Taurus.
(7) El Colegio Henry IV en Le Flèche. Ver: https://fr.wikipedia.org/wiki/Coll%C3%A8ge_Henri-IV_de_La_Fl%C3%A8che
(8) A pesar del ingreso del Renacimiento, todavía
las escuelas conservaban un carácter medieval en los años juveniles del autor
de El Discurso.
(9) Los trabajos de Descartes y Newton,
llegaron a un nivel tan alto “…que ha llevado a los historiadores a hablar de
revolución científica”. Westfall citado por Jaimes (ob cit). Ver también: https://es.wikipedia.org/wiki/René_Descartes
(10)“Formé para mi uso una moral provisional” en:
Descartes (ob cit). En la tercera parte de El Discurso, el autor explica las
normas o máximas de la referida “moral provisional”. Para una interpretación acuciosa
de este tema, ver: Garber, D. (2002). El Puente Roto. Caracas: Monte
Ávila, pág. 142.
(11)Gerárd Desargues
(1591-1661). El Padre de la Geometría Proyectiva. Esta Geometría, tan anhelada actualmente
en su noción de Espacio Proyectivo, fue solapada por la cartesiana Geometría
Analítica, de mayor fama en sus inicios. En el Programa de Erlanger (1872) de Félix Klein (1849-1925), se corona a la Geometría Proyectiva como Reina de las Geometrías. Hoy en día, se dice que “Los espacios
proyectivos tienen una considerable importancia en matemáticas y desempeñan un
papel importante en la geometría de la mecánica cuántica”, Penrose, R. (2007). El Camino a la realidad. Ciudad de
México: Debate, pág. 471., a pesar de que no contó con la atención necesaria
durante muchos años. Para mayor información de Desargues y de la influencia del
Renacimiento sobre su obra, ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Gérard_Desargues; y para mayor especialización: M Kemp
- 1985 - britac.ac.uk. Para El Programa de Erlanger y clasificación de las geometrías hay muchos artículos disponibles, ver: valle.fciencias.unam.mx/titulacion/4e.pdf, y
www.scielo.org.co/pdf/ted/n32/n32a10.pdf
www.scielo.org.co/pdf/ted/n32/n32a10.pdf
(12)Se
publicó póstumamente; disp: www.cs.buap.mx/~agarces/descargas/ReglasDM.pdf
(13)Muchos pensamos durante
nuestras infancias escolares que descartado provenía de Descartes. En español,
se goza de una irónica homofonía.
(14)Martin
Heidegger (1889-1976). El Gran Filósofo alemán, cuya influencia se pierde de vista
hacia el futuro, escribió La pregunta
por la cosa en 1963. Citado por Jaimes (ob cit). La Pregunta por la cosa, o
sencillamente la cosa, se encuentra disponible en: www.bolivare.unam.mx/cursos/TextosCurso10.../HEIDEGGER-%20LA%20COSA.pd..
(15)Landgrebe citado por Jaimes
(ob cit).
Engel Salazar Aguirre.
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